Se llevó a cabo en Guyana la Segunda Conferencia de la Global Biodiversity Alliance desde donde el expresidente de Colombia, Iván Duque, advirtió que, si la deforestación en el Bioma Amazónico no se frena, en los próximos diez años podría dejar de ser un muro de contención y pasar a ser emisor neta de carbono. En los últimos cincuenta años esa región ha perdido un territorio equivalente al de Francia y Alemania juntas.
Duque recordó lo que hizo Colombia durante su gobierno. Las áreas protegidas terrestres pasaron del 13 % al 31 % y las marinas del 14 % al 38 %. También se aprobaron una ley de acción climática con consenso en el Congreso, una política de economía circular y una taxonomía verde presentada ante la Bolsa de Nueva York.
El expresidente reconoció el liderazgo del presidente Mohamed Irfaan Ali y el modelo de desarrollo bajo en carbono de Guyana. Planteó que para movilizar al menos 200.000 millones de dólares al año para la biodiversidad hay que atraer capital privado con instrumentos de «finanzas inteligentes»:
1. Taxonomías estandarizadas con indicadores medibles.
2. Créditos multilaterales de desembolso rápido.
3. Canjes de deuda por resultados.
4. Garantías para los gobiernos locales.
5. Bonos de impacto.
Además, hizo un llamado al Fondo Monetario Internacional para crear programas especiales para biodiversidad y clima, fuera del déficit fiscal central.



