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Iván Duque llama a fortalecer la gobernanza geopolítica de América Latina en la presentación del informe de la CEPAL

En Santiago de Chile se presentó el informe «Rupturas y oportunidades: propuestas para que América Latina y el Caribe prospere en la nueva era geopolítica», elaborado por la CEPAL y copresidido durante más de dos años por el expresidente de Colombia, Iván Duque, y la expresidenta de Chile, Michelle Bachelet.

Santiago de Chile, 4 de agosto de 2026.

El expresidente de Colombia, Iván Duque Márquez, intervino en Santiago de Chile en la presentación del informe «Rupturas y oportunidades: propuestas para que América Latina y el Caribe prospere en la nueva era geopolítica», elaborado por la Comisión de la CEPAL que copresidió junto a la expresidenta de Chile, Michelle Bachelet, durante más de dos años. El acto se realizó en el recinto Raúl Prebisch, con la participación del Secretario Ejecutivo de la CEPAL, José Manuel Salazar-Xirinachs.

En su intervención, Duque destacó la diversidad del grupo de trece comisionados —de distintos orígenes, visiones ideológicas y experiencias— como una de las mayores fortalezas del ejercicio, en momentos en que la región enfrenta niveles crecientes de polarización y dificultad para forjar consensos. Subrayó que el informe no pretende ser una doctrina, sino una hoja de ruta práctica para que América Latina deje de ser un espectador de la realidad geopolítica global y asuma un rol activo, «por y desde Latinoamérica». En ese sentido, señaló que la región concentra activos estratégicos determinantes para el nuevo orden mundial: cerca del 18% de las reservas mundiales de petróleo, un 4% de las de gas, participaciones que en litio, cobalto y fosfato superan en promedio entre el 20% y el 45%, además de la mitad de la biodiversidad terrestre del planeta y una capacidad del bioma amazónico para secuestrar entre el 10% y el 15% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero a nivel mundial.

Gobernanza, confianza institucional y seguridad como ejes centrales

El expresidente identificó el fortalecimiento de la gobernanza geopolítica regional como el reto más importante de América Latina. Esto implica, dijo, un Estado más fuerte, tecnocrático y gerencial, capaz de llegar a lo local; instituciones confiables que blinden a la región frente al caudillismo y el populismo; y consensos mínimos internos que permitan sostener una posición común frente a los desafíos globales.
Duque puso especial énfasis en la dimensión de seguridad: aunque América Latina y el Caribe concentran solo cerca del 8% de la población mundial, en la región ocurre el 30% de los homicidios del planeta, con víctimas y victimarios concentrados mayoritariamente entre los 19 y los 25 años. Para el expresidente, enfrentar el crimen organizado exige coordinación regional en extinción de dominio, inteligencia, fuerza pública y, sobre todo, prevención frente al reclutamiento de bandas criminales.

Comercio, integración energética y transformación productiva

El dirigente resaltó que el comercio intrarregional apenas representa el 14% del comercio total de la región, lo que evidencia un margen enorme de crecimiento. Llamó a avanzar en cadenas de valor intrarregionales, integración energética y armonización regulatoria, así como a proteger el bioma amazónico —que en las últimas cinco décadas ha perdido una extensión de bosque equivalente a la de Francia y Alemania juntas— mediante legislación homogénea contra la deforestación y los delitos ambientales.

En materia económica, insistió en la necesidad de recuperar la estabilidad fiscal como fuente de confianza, en un contexto en que varios países de la región destinan hoy más recursos al servicio de la deuda que a la inversión pública. Consideró que las reglas fiscales y la independencia de los bancos centrales han sido avances importantes, pero insuficientes sin una política macroeconómica orientada al desarrollo productivo, la reconversión tecnológica y el acceso a nuevos mercados.

Un llamado a la flexibilidad estratégica

Duque hizo un llamado a que América Latina no caiga «prisionera de alineamientos rígidos» en la disputa geopolítica global, y a que priorice sus acuerdos en seguridad, energía, comercio y financiamiento multilateral. Cerró su intervención destacando los activos históricos de la región: la ausencia de conflictos armados intrarregionales, el Tratado de Tlatelolco como pionero mundial en la prohibición de armas nucleares, el consenso climático regional y su temprana vocación de integración institucional.

«Nuestro devenir geopolítico parte de la base de, desde Latinoamérica, identificar fortalezas, oportunidades, gobernanza, seguridad, economía sólida, valores inquebrantables y una invitación a una región para que piense en grande en las próximas décadas», afirmó Duque al concluir su intervención.